TANTO CONTROLAR PARA PARALIZAR
Como se hizo con la administradora, habría que estudiar material de esas otras personas, pero eso sería otro estudio al que me han requerido.
Hacia la media tarde de un día de abril, recibí una llamada referente a un caso que nunca existió para mí, o eso creía.
Mi interlocutor después de recordarme de que trataba el caso: un procedimiento judicial por el que su abogado contactó conmigo hacía ya cuatro años, se apresuró a decirme que no tenía que ir a juicio porque la pericia no la hice yo.
¿Entonces qué tengo que ver con este caso? – pregunté un tanto confuso – entonces contacte con el perito que hizo el informe, porque es quien podrá atenderle como corresponde.
Su voz denotaba cierta incomodidad al responder, que el estudio no lo hice yo ni nadie, quedó aparcado durante todo ese tiempo, porque no había juicio a la vista, pero ahora que la fecha del juicio estaba fijada, ya no había tiempo que perder.
Después colgar el teléfono, busqué entre los correos recibidos en el año 2021, a ver si figuraba alguno a nombre de su abogado, y efectivamente ahí estaba: un email en el que se me pedía un presupuesto en base a un caso que me expuso, pero cuya documentación nunca recibí.
El cliente además de mandarme la documentación, me daba sus impresiones sobre la pericia. Entre otras observaciones decía que de las treinta dubitadas solo el cinco por ciento eran verdaderas, que las rúbricas eran diferentes, o que el óvalo de la letra o nunca tenía la misma forma, y así durante diez o doce puntos más. Por tanto, el informe ya estaba hecho antes de que pudiera estudiar la documentación.
Obviamente, cualquiera que se precie no puede aceptar esas coacciones, de hecho, si se adquiere una formación es para mantener la objetividad en base a unos criterios y una metodología, de lo contrario, si el cometido es el de seguir ciegamente las directrices que te den, la formación es innecesaria.
Debemos de tomar conciencia de que la confianza mutua entre cliente, abogado y perito es la piedra angular que desbloquea cualquier obstáculo, porque si cualquiera de estas figuras andan con subterfugios, o lo que es lo mismo, poniendo palos en las ruedas en cuanto a la resolución de un caso en concreto, nunca será satisfactoria.


